viernes, 26 de agosto de 2011

Tu eres como mi sangre acudes a mi herida sin llamarte,tu presencia en mi vida es inevitable,no vales oro sinceramente no tienes precio. Me ayudaste en los problemas y borraste de mi el dolor,gracias a ti aprendí a no pintarme sonrisas ni llenarme la vida de color,fue mi salvación y sin ninguna palabra pactamos estar siempre juntos. No hay prisa nos queda una vida por delante y mil anécdotas para contar. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario